Välparaíso: InTERvenciones
Dentro de las actividades del Congreso de la Lengua Española que se iba a celebrar en Valparaíso en marzo de 2010, la Sociedad Estatal para la Acción Cultural Exterior (Seacex) concibió este proyecto artístico que convocaría a artistas de España y América Latina, cuyos trabajos tuvieran una fuerte relación con el lenguaje y la palabra.
El sismo que afectó a Chile la noche del 26 de febrero suspendió la realización del congreso y de las actividades vinculadas que se realizarán en forma virtual. Con el propósito de contribuir a retomar la normalidad del puerto y de los ciudadanos, y en solidaridad con Valparaíso y Chile, la presidenta de Seacex, Charo Otegui, se reunió con los artistas y curadores participantes (Jorge Díez, José Roca y Paulina Varas) y decidió continuar con el proyecto “como una forma de incorporar el arte a la recuperación después de la terrible tragedia”.
Este proyecto se basa en el modelo de trabajo del proyecto Cart[ajena], realizado con motivo del congreso anterior en Cartagena de Indias (Colombia) en 2007, de acuerdo al cual los artistas viajaron a la ciudad, permanecieron en ella como grupo, familiarizándose con el trabajo de los demás y con el contexto urbanístico, arquitectónico, social, político y cultural, para luego producir obras nuevas o adaptar obras anteriores.
Välparaíso: Intervenciones surge de la confluencia de tres factores principales: los artistas, escogidos siguiendo el criterio de que el lenguaje y la palabra fueran importantes en su obra; la ciudad de Valparaíso, que proporciona el contexto cultural y urbano; y el Congreso de la Lengua Española, que provee un marco temático, aunque este proyecto es independiente del congreso como tal.
El título tiene dos componentes: la primera parte retoma el nombre de la ciudad y mediante un sutil cambio ortográfico lo transforma en un neologismo; la segunda plantea la intervención artística en la ciudad como una instancia de invención. La idea, al igual que en el proyecto Cart[ajena], es causar extrañeza en quien lee el nombre de la ciudad mediante la introducción de un elemento gramaticalmente incorrecto. Para ser consistentes con el proyecto original, se propone mantener una homofonía con el nombre de la ciudad, recurriendo a una ortografía alterna con el propósito de generar una extrañeza visual.
La diéresis era una licencia poética muy usada en el siglo XIX para extender la duración de una letra en un verso, y es interesante invocar este anacronismo en el contexto del Congreso de la Lengua Española. La pronunciación fonética, leída en tono irónico, es “Va al paraíso”. Se trata también de pensar la ciudad como un lenguaje por descifrar, traducir e interpretar por parte de los artistas, a partir de las intervenciones urbanas como invenciones de distintos imaginarios sobre la ciudad. Se ha trabajado principalmente en el área que va desde el Museo Naval hasta la sala de El Farol de la Universidad de Valparaíso. La mayoría de las propuestas se sitúa en el Centro Histórico, en un eje este-oeste, paralelo a la bahía. Algunas de ellas se han desarrollado en los cerros aledaños a este núcleo y en distintos emplazamientos del espacio público de la ciudad.
