Galería Dédalo del 31 de marzo al 15 de abril 2010
En esta exposición el fotógrafo Mario Silva utiliza dos métodos habituales de la postmodernidad: la apropiación y la recontextualización para crear imágenes que son simultáneamente leíbles y visibles.
Propone a la semilla como contenedora de la memoria cultural y a su germinación como la reactivación del acto mismo de recordar. Describe sus tomas como minimal-baroque o barroco-mínimo, término que alude a un estilo “entre las Líneas de Nazca y el altar colonial”.
Las referencias cartográficas apuntan a un reordenamiento de valores y de sistemas pasados, líneas que encierran temporalmente la “impermanencia” del signo-espacio y que estabilizan los estratos de fragmentos inestables.
El conjunto sugiere la representación de una realidad anterior, una realidad que ya no existe más allá del marco de referencia. La imagen como evento sustitutivo del sentido colectivo de historicidad, esa historia que ya no nos pertenece, que existe solo en la imagen y que hace referencia a ella misma.

