
- José Antonio Nuñez.
- Outsider I, II y III. Serigrafía sobre papel, 114 x 76 cm cada díptico.
Un outsider se identifica como un fuera de lugar, un marginal, reconocido desde las ciencias sociales como “lo otro”.
Este término no ha pasado desapercibido en nuestro actual contexto político y cultural. Pasó a ser de uso común en el imaginario colectivo desde que los medios de comunicación lo insertaran con la llegada de Alberto Fujimori a la esfera política, como aquel que no pertenecía a ninguna agrupación partidaria. De igual manera, Alejandro Toledo fue calificado como un outsider.
En todo caso un outsider es aquella persona desconocida que compite con pocas posibilidades de ganar, pero que sin embargo lo logra.
En el campo artístico, el outsider art engloba al art brut (término acuñado por Jean Dubuffet), haciéndose extensivo a los artistas autodidactas o naif, y a toda actividad creadora fuera de los límites de la oficialidad.
Las imágenes que he trabajado forman parte de nuestra cotidianidad, a la vista de todos, aparecen como un golpe a la retina. Pero en cierto modo pasan desapercibidas, algunos no las quieren ver. Me interesan las múltiples lecturas que están detrás de cada imagen, ir más allá de la descripción: lo que representa.
Apropiación, hechos zoom de stickers o viniles de combi, taparrabos de camiones magnificados. Reflejándose en las masas de migrantes que poco a poco han ocupado y ganado un lugar en las grandes ciudades.
“En todo caso, en algún momento todos somos outsiders”
Una estética popular urbana, abordada desde el campo del arte, se asume entonces como un acercamiento a otras formas de creación que no son necesariamente aceptadas en espacios en donde se oficializan y validan los objetos como “artísticos”, si bien es cierto que en nuestro medio, desde hace aproximadamente dos décadas, se realizan esfuerzos –influenciados por el pop inglés y norteamericano– por insertar este tipo de iconografía, con buenos resultados.
Más allá de los cuestionamientos y reformulaciones desarrollados por los artistas, también es cierto que la iconografía propia de este “otro” arte ha desarrollado sus propios códigos siendo explícitos en sus mensajes. Texto e imagen nos invitan a reflexionar sobre nuestra propia idiosincrasia.

