
El contrapunto más potente dentro de esta exhibición se encuentra en el diálogo planteado por la selección de obras de los fotógrafos estadounidenses David Lachapelle y James Nachtwey. Dos perspectivas opuestas pero significativamente testimoniales de la experiencia del exceso dentro de la cultura visual contemporánea, en sintonía y crítica con los medios masivos de comunicación. Ambas plantean posiciones disímiles pero conscientes del manejo hiperreal de la imagen en los tiempos actuales, síntoma de un espíritu de época que se fascina en reprocesar los modelos hasta el extremo, pero trabajando en y desde lo real, para vencer el agotamiento ocasionado por la sobreabundancia visual de virtualidad que padecemos.
Lachapelle
Así entendemos lo significativo de situar a un artista de voluntad pop, enfocado en deconstruir la artificialidad del glamour desde la exageración teatralizada, como David Lachapelle. Fotógrafo de moda y estilos, irrumpe progresivamente desde los tiempos de su foto de Alexander McQueen, Burning down the house (1996) y sus posteriores retratos de ídolos mediáticos y figuras del star system.
Lachapelle marca una continuidad con el espíritu que Jeff Koons [1] planteó a finales de los ochenta e inicios de los noventa, produciendo un abigarrado y complejo imaginario de mayor sintonía con las industrias de la moda y el entretenimiento de finales de los noventa e inicios del 2000.
El juego de alusiones y referentes al mundo de la cultura de las élites es confrontado con locaciones, contextos o escenificaciones del imaginario de la cultura popular estadounidense desde la experiencia de la visualidad televisiva. Así Lachapelle utiliza calles de suburbios, habitaciones de casas lujosas o paisajes neutros para situar personajes en performances de absurdo, exceso y hasta ridículo.
En este sentido se le puede situar en diálogo con otros artistas estadounidenses contemporáneos [2] suyos , quienes también quieren “leer” algunos síndromes de la cultura de ese país en el absurdo, el asco y el exceso.
[1] En especial por las pinturas en las que se retrata en escenas sexuales con su esposa –en aquel momento- la actriz porno de origen húngaro Ilona Staller, más conocida por su nombre artístico "Cicciolina". Estas pinturas fueron exhibidas en la edición de 1990 de la Bienal de Venecia.
[2] Como Paul McCarthy y Jason Rhoades.

