Documenta 12 versión slow food
Miércoles 7 de noviembre de 2007 por Camaleon
Planteando un posicionamiento propio sobre el estado actual del arte, Documenta 12 (en adelante D12) constituye un observatorio de algunas de las pulsiones más intensas –tanto a nivel de formalismo como de compromiso y crítica social– de la producción artística global.
Lejos de los grandes nombres que repite el mercado del arte, del turismo masivo y de las ferias de arte, percibimos un intento de resituar la mirada sobre el arte, priorizando para ello los márgenes. Si bien D12 –desde sus gestores Roger Buergel y Ruth Noack [1]– no muestra en un primer momento un “guión orgánico” y hasta pareciera diseñada para desorientar y confundir, es necesario reevaluar una conceptualización que no quiere ser fácil y que desde el planteamiento museográfico pretende abordar cada sede como unidad, con identidad particular. El conjunto entonces se nos aparece como una articulación de diferentes carácteres, “humores” y hasta “sabores”, que precisan un metabolismo lento pero intenso, como lo requiere la denominada slow food [2] .

- I Peter Friedl The Zoo Story, 2007
- © Photo: Ines Agostinelli
Cocina de autor: La receta es secreta
Un sabor que se siente como una “mitología personal”, en palabras de la crítica hecha por Sjoukje van der Meulen y Max Bruinsma [3] , por el diseño de autor hasta arrogante y arbitrario, lejos de las tendencias actuales de diseño curatorial centradas en perspectivas temáticas [4]. Pero sobre todo se la crítica por una estructuración que, retomando la autonomía del arte [5], no entra en densidad en los contextos y sentidos donde y cuando se produce: algo ya indispensable para entender los mensajes planteados en este horizonte actual de complejidad multicultural global.
Al romper con la tradición crítica generada por las dos últimas ediciones [6], D12 debe entenderse como un proceso que retomando la tradición de su “marca” (Documenta) reelabora una lectura propia sobre el arte, sentando un precedente que establece una crítica al arte internacional en una escala global, al mirar a muchos artistas otros y dejando de lado los grandes nombres ya reconocidos. Esa crítica a la modernidad (el modelo civilizatorio de Europa Occidental y Estados Unidos) conlleva una vinculación del autoritarismo occidental con el colonialismo y por ello Documenta quiere rescatar los desarrollos artísticos de “los otros”, supuestamente periféricos no integrados según la mirada “moderna”. La exhibición plantea algunos ejemplos de integración, de modernidades otras incidiendo en los desplazamientos geopolíticos y culturales hacia el oriente: Europa del Este, Oriente Medio y en especial el Extremo Oriente.
Pero un sabor inquietante se mantiene en el paladar y es por la insistencia en el esteticismo: parcialmente autónomo, tangencialmente relacional (con el contexto histórico), este es un modelo que no busca la espectacularización pero tampoco una ruptura específica con los modelos establecidos: ¿señal de época? o ¿radicalización del horizonte “todo vale”?... Todo dentro de lo políticamente correcto y deseable de los discursos postcoloniales de emancipación y reivindicación de derechos (étnicos, religiosos o sexuales, entre otros), pero sin una “forma guía”, concepto transgresor o posicionamiento radical.
Al ser Documenta una plataforma de la que se espera una reevaluación del arte contemporáneo, siendo ella misma estructura institucional generadora de maneras de entender y presentar arte, estimamos que esta edición no establece coordenadas más claras para diagnosticar nuestro aquí y ahora. Pareciera ilustrar un Zeitgeist [7] advertidamente perverso y esquivo. En ese sentido pareciese que se corrobora la sensación de “mitología” anteriormente descrita.
Los temas motivadores y el proceso de las “revistas”
Las preguntas o temas motivadores de Documenta plantean una lectura crítica del estatus presente, preguntando en primer lugar si el proyecto de la “modernidad” (progreso, democracia, igualdad, etc.) ya es algo caduco o si como pasado nos influencia (o condiciona) de alguna manera todavía. En segundo lugar interrogando el tema de la vida diaria: aquí lo cotidiano, lo menudo y los desafíos de construir(se) en el aquí y en el ahora, en especial para el ciudadano glocal, ya no centrado en el “ciudadano prototipo” de las ciencias sociales occidentales (hombre masculino, blanco, heterosexual y cristiano, además de clase media). Y en tercer lugar el problema de los desafíos: qué hacer dado el complejo mundo actual, y con ello el correlato con el tema de la educación.
(...) artículo completo en la revista
[1] Directores artísticos Documenta 12.
[2] La referencia esta tomada de la tendencia en la gastronomía actual a la comida que requiere tiempo y disposición para apreciarla, en oposición a la comida rápida (fast food) de consumo masivo.
[3] “Private Mitology, The Idiosyncratic Convictions of Documenta 12”. En: Metropolis M, Nº 4, Amsterdam 2007, pp. 116-117.
[4] “La gran exhibición no tiene forma. Esta decisión trivial nos ha hecho buscar la forma de combinar precisión con generosidad. Más que a menudo las exhibiciones tienen un tema o están dedicadas a un artista en particular, una determinada época o estilo, sin embargo la ausencia de forma inherente a Documenta contradice cualquiera de tales aproximaciones” (Roger M. Buergel y Ruth Noack. Catálogo, p. 11).
[5] (arte = arte).
[6] Documenta 10 (dirigida por Caterine David, tematizada en “la reelaboración del pasado”) y Documenta 11 (con Okwui Enwesor tematizada en la “determinación de futuro”) han gravitado mucho como referencia cuando se critica esta décimo segunda edición.
[7] “Espíritu de la época”.

