TALLER
CONO NORTE TALLER de la periferia al cosmopolitismo
Por Vania Portugal Larco

- Liliana Ávalos, Emoliente en Collique (detalle).
- Serigrafía. 50 x 65 cm
Si bien ya estaban grabando desde el año 2000, fue apenas dos años después que la pareja Liliana Ávalos y Miguel Lescano bautizaron a su taller de grabado con un nombre, cuyo espíritu contestatario lejos de alejarlos de la promesa del reconocimiento, les despejaría el camino a punta de trabajo y tenacidad. Cono Norte es el nombre del taller que ha permitido a un número cada vez más significativo de artistas tanto nacionales como extranjeros, experimentar con el grabado facetas inéditas de su trabajo plástico -y para beneplácito del coleccionista de arte- volviendo asequible la obra gracias al propio carácter de reproducción que el grabado, en su profusión de técnicas, comporta.
El parentesco del grabado con la fotografía es ineludible, y nos remonta al origen de esta última (no olvidemos las primeras fotografías quemadas en soportes de cobre, o daguerrotipos). Como en los antiguos talleres de imprenta, mucho antes de la aparición de las técnicas digitales de reproducción, el quemado de mayas con un arte en blanco y negro, depende en gran medida de la pericia técnica del grabador, quien a su vez ha de ser capaz de yuxtaponer los colores de manera perfecta con cada pasada de tinta sobre el negativo. Como en cualquier arte plástica, las posibilidades creativas de la serigrafía son infinitas, y la versatilidad del grabador lo mismo que sus conocimientos gráficos, le permiten al artista navegar sin temor de quedar varado a la deriva. La hoja de ruta que proponen Ávalos y Lescano es apostar a la mayor síntesis gráfica y hacerlo con impecabilidad.
Su manía por cuidar de los más mínimos detalles convierte a Lescano en un artista de apariencia intratable; luego de conocerlo y haber compartido con él jornadas de trabajo creativo, bien cabe agradecerle su exigencia severa en aspectos como la puntualidad y el orden, pues esto sin duda pasa por su consabida autoexigencia, y garantiza el buen rumbo de cualquier proyecto emprendido en sociedad con él. Su esposa Liliana, cálida, balsámica y radicalmente creativa, es el complemento perfecto de este dúo que viene dando que hablar tanto en el ámbito del grabado como en el de la curaduría de arte, que Lescano realiza con prolija factura.
Las aventuras creativas de Cono Norte han involucrado artistas de diferentes tendencias (el indómito Miyagui, el académico Gómez, los argentinos Rinwnyj y Roncoli, y el francés Silvain Mallet, quien se presentó como el primer habitué del taller). Asimismo, la promoción de conocidas carpetas como Lima-Amor, realizada en coautoría con Pancho Guerra-García, tanto como Lima-poéticas visuales, resultado de la interacción de artistas con poetas como Roxana Crisólogo y Rocío Silva Santisteban, han motivado nuevos proyectos e incrementado sus redes de arte.
El taller, una buhardilla con vista a un cerro poblado, ha pasado por diferentes estadios desde su primera habilitación. Orgullosa, cuenta Liliana Ávalos, que las primeras mayas eran quemadas con cilindros metálicos, mientras hoy, una espaciosa mesa de luz adquirida por ellos, precedida por una Printop donada por el director de la misma distribuidora de tintas para serigrafía, les ha permitido osadías visuales como el grabado “situaciones paralelas” expuesto por Liliana en una renombrada galería limeña, cuya medida alcanzó los dos metros cuadrados.
